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Campesino analfabeto andaluz
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lunes, 31 de enero de 2011

Entrevista con Edgar Morin: “Un camino para evitar el desastre anunciado”

A los 89 años Edgar Morin continúa produciendo ricas reflexiones orientadas hacia el porvenir. Este antiguo miembro de la resistencia, ex comunista, sociólogo y filósofo, a quien sin saberlo Nicolás Sarkozy copió hace algunos años el concepto de “política de civilización” acaba de terminar un nuevo libro, “El camino”, en el cual realiza una severa y angustiosa constatación de los males de nuestra época y trata de bosquejar algunas pistas para el porvenir. Entrevista de Rue 89.
Leyendo su libro nos hemos sentido golpeados por su pesimismo. Usted predice una catástrofe para la humanidad diciendo que lo peor no es nunca seguro. La nota esperanzada del final se dirige a los que sobrevivirán al cataclismo…
Escribir 300 páginas de propuestas para el futuro no es pesimista. Si hubiera sido pesimista habría sido Cioran, habría escrito algunas máximas diciendo “todo está perdido”.
Me ubico en un punto de vista que distingue lo probable de lo improbable. Lo probable para un observador dado en un lugar dado consiste en proyectarse hacia el futuro a partir de las mejores informaciones disponibles en su tiempo.
Evidentemente si yo proyecto hacia el futuro, el curso que sigue actualmente el planeta resulta extremadamente inquietante ¿Por qué?
No solamente debido a la degradación de la biósfera o a la propagación de las armas nucleares, sino también porque existe también una doble crisis: la crisis de las civilizaciones tradicionales bajo la influencia del desarrollo y de la globalización, que no es otra cosa que la occidentalización y la crisis de nuestra civilización occidental que está produciendo este acelerado futuro en que no existen controles para la ciencia y la técnica y donde la ganancia es desenfrenada.
La muerte de la “hidra” del totalitarismo comunista ha provocado el despertar de la hidra del fanatismo religioso y la sobreexcitación de la hidra del capital financiero.
Estos procesos parecen encaminarnos a catástrofes que no se sabe si van suceder o a combinarse. Todos estos procesos son lo probable.
Solamente la experiencia histórica nos muestra que llega lo benéficamente probable. El formidable ejemplo del mundo mediterráneo de cinco siglos antes de nuestra era: ¿cómo una pequeña y lastimosa ciudad como Atenas pudo resistir dos veces a un imperio gigantesco y alumbrar la democracia?
He vivido también otra experiencia. En el otoño de 1941, luego de haber destruido casi totalmente los ejércitos soviéticos que encontraba en su camino, Hitler llegó a las puertas de Leningrado y de Moscú. En Moscú un invierno prematuro congeló al ejército alemán. Los soviéticos ya se habían retirado hasta más allá de los Urales.
La historia habría sido diferente si Hitler hubiera desencadenado su ofensiva en mayo como él quería y no en junio luego de que Mussolini le pidiera ayuda, o si Stalin no hubiera sabido que Japón no atacaría a Siberia, lo que le permitió nombrar al general Joukov en el frente de Moscú.
El 5 de diciembre, la primera contraofensiva soviética liberó a Moscú hasta 200 km y dos días más tarde los estadounidenses entraron en guerra. He ahí algo improbable que se transforma en probable.
Actualmente ¿qué es lo improbable? La vitalidad de la llamada sociedad civil, una creatividad preñada de porvenir. En Francia la economía social y solidaria emprende vuelo, la agricultura biológica y granjera, soluciones ecológicas, actividades solidarias… Esta mañana recibí por email un documento sobre agricultura urbana.
En Brasil, adonde voy a menudo, formidables iniciativas están transformando actualmente una villa miseria condenada a la delincuencia y la miseria en una organización para salvar a los jóvenes.
Se crean muchas cosas. El mundo hierve de iniciativas por querer vivir. ¡Hagamos de tal modo que esas iniciativas se conozcan y crezcan! Allí está la mayor dificultad, porque estamos siendo arrastrados a toda velocidad en una carrera hacia los desastres, sin que tengamos conciencia de lo que nos ocurre.
La crisis intelectual es probablemente la peor porque continuamos pensando que el crecimiento va a resolver todos los males mientras que el crecimiento infinito y acelerado nos proyecta en un mundo finito que lo vuelve imposible.
No existen pensamientos lo suficientemente complejos para encarar todo eso: nuestra educación forma muy buenos especialistas pero incapaces de transmitir sus conocimientos a los demás. Hacen falta reformas solidarias. Todo eso nos muestra la dificultad que nos plantea el cambio de ruta.
Pero la humanidad ha cambiado muchas veces de ruta. ¿Cómo fue posible que el príncipe Sakyamuni, reflexionando sobre el sufrimiento elaborara una concepción de la verdad que se transforma en religión? ¿Cómo es posible que un pequeño chamán judío, disidente y crucificado generara gracias a Pablo esta religión universal que es el cristianismo? ¿Cómo, que Mahoma expulsado de la Meca, haya dado origen a una religión gigantesca?
¿Cree que hace falta un nuevo profeta?
No… pero sí hacen falta ciertamente nuevos pensadores. No hay que olvidar que los socialistas Marx o Proudhon eran considerados estrambóticos, y fueron ignorados y despreciados por la “intelligentsia” de la época. Sólo a partir de finales del siglo XIX nace el Partido socialista demócrata alemán, el socialismo reformista, el comunismo leninista, etc. y se desarrollan como formidables fuerzas políticas.
También en el plano histórico, el capitalismo se desarrolló como un parásito del lujo del mundo feudal. La monarquía luchaba contra el feudalismo y el mundo burgués y capitalista pudo entonces desarrollarse. La historia ha cambiado de sentido, es un factor optimista.
He partido de la idea de que hay que reformarlo todo y de  que todas las reformas son solidarias. Estoy obligado a pensarlo puesto que una revolución radical como la de la URSS o aún la de Mao, que pensaron liquidar totalmente un sistema capitalista y burgués, una estructura social, económica y estatal finalmente no lo lograron. Provocaron en cambio en el largo plazo la victoria del enemigo que creían haber liquidado: es decir un sistema capitalista peor que el de 1917 y la vuelta triunfal de la religión en Rusia y en China, la victoria del capitalismo vinculado a la esclavitud del Estado.
Lo que dice acentúa el pesimismo, puesto que se comprueba la existencia de un vacío de pensamiento. Ninguna fuerza política en vísperas del 2012 alberga esa complejidad.
En todos los sectores existen ejemplos positivos, marginales puede ser… Pero todas las grandes reformas y las revoluciones han surgido a partir de experiencias marginales.
Pero lo que no es pesimista es que yo vinculo la esperanza a la desesperanza. Cuanto más se agraven las cosas más se tomará conciencia. Hölderlin dijo: “Donde crece el peligro, crece también la salvación” es decir que hay posibilidades de que se provoquen las tomas de conciencia.
Es necesario superar el dualismo optimismo-pesimismo. Yo no sé si soy un “optipesimista” o un “pesioptimista” Son categorías en las que uno no debe dejarse encerrar.
¿Qué piensa usted del librito de Stéphane Hessel?
La juventud espiritual de Stéphane Hessel, su vida recta, la resistencia, la deportación, su fidelidad al programa del consejo de la Resistencia, su proyecto sobre los derechos humanos, la fundación para ayudar a las aldeas africanas… ¡Es un humanista planetario!
Su éxito es muy significativo y muy positivo. Su librito tiene la función de despertar pero es necesario evitar el malentendido de concentrarse sobre la noción de la indignación. Una indignación sin reflexión es peligrosa. La indignación no es un signo de verdad, la indignación es verdadera si se fundamenta en el análisis. Evidentemente si usted considera el asunto Bettencourt, hay de qué indignarse…
Ese libro es un chasquido despertador que va un poco más allá de la indignación. Pero es necesario superar este estadio por otro, el del pensamiento. Los días de huelga por las jubilaciones cumplían un papel polivalente, todos los descontentos se cristalizaban. Había un lado de “despertar popular”. Allí también hay un enorme trabajo a realizar ¿Por qué? A causa de la crisis, de la esterilidad del PS, en el lado cerrado y sectario de los pequeños partidos de izquierda… a despecho del interés de la ecología política.
Estamos frente a una crisis del pensamiento político. Yo que he tratado de inyectar el pensamiento político compruebo mi fracaso total. La cosa es más grave porque veo la muerte lenta de la gente de izquierda y de la gente republicana.
A principos del siglo XX los maestros y los profesores eran los portadores de las ideas republicanas, de las ideas de la revolución: “Libertad, Igualdad, Fraternidad” luego asumidas por el Partido socialista, por el comunista en las escuela de formación. En el mundo intelectual la “intelligentsia” era universalista y portadora de grandes ideas…
Ahora todo se ha terminado, la enseñanza se ha concentrado en las especialidades, se habla de Le Pen en las presidenciales, la situación es grave.
Pero allí puede que todavía pueda regenerarse con el mensaje de Hessel. O con el de Claude Alphandery, sobre la economía social y solidaria que aporta muchas ideas.
Las ideas que defendemos han sido elaboradas por pequeños grupos, con el doctor Robin, etc. El capitalismo no va a ser reemplazado por un golpe de varita mágica, pero es posible limitar su zona de dominio absoluto. Ya se han experimentado algunas ideas sobre monedas locales. Hay ideas en todas partes, he recogido en mi libro las experiencias de unos y otros.
Usted habla del crecimiento que persiste como credo de la clase política como uno de los vectores de agravamiento de la crisis. ¿Se ha convertido usted al “descrecimiento”?
No, es necesario combinar crecimiento y descrecimiento. Estoy en contra de ese pensamiento binario que no logra superar la contradicción. Hay que distinguir entre lo que debe crecer y lo que debe decrecer. Lo que va a crecer es evidentemente la economía verde, las energías renovables, las actividades solidarias, los servicios sorprendentemente subdesarrollados como los hospitalarios.
Sabemos muy bien que lo que debe decrecer es el derroche enegético y contaminante, esta carrera desenfrenada de consumo, de intoxicaciones consumistas…
Es todo un mundo de ideas, pero lo que falta es su ingreso a una fuerza política nueva.

En 2008 Nicolás Sarkozy le tomó prestado lo de la “política de civilización”? ¿Qué pasó luego?
Hay un mal entendido. En su campaña Nicolas Sarkozy habló de “política de civilización” Su asesor Henri Guaino, que conocía al menos el título tomó esta idea. Algunos diarios dijeron que me lo habían robado. En Le Monde, dije que yo no sabía qué es lo que Nicolas Sarkozy entendía pero yo sí expliqué lo que entendía por “política de civilización”.
Como no fuí demasiado agresivo me invitaron a reunirme con Sarkozy en el Elíseo. Allí me dijo que para él la civilización era la identidad, la nación, etc. Yo le expliqué: “Es luchar contra los males de nuestra civilización salvaguardando sus aspectos positivos·” La entrevista fue muy cordial.
Se sorprendió cuando al despedirme le dije: “Estoy seguro de que en sus discursos es usted sincero durante tres cuartos de hora lo que le permite decir otras cosas en el cuarto de hora restante”. Fue una pequeña broma.
Al día siguiente un periodista le preguntò sobre su “política de civilización” y él respondió “Ayer estuve con Edgar Morin, me aseguró que está de acuerdo con las tres cuartas partes de mi política”. Nunca ví tantos micrófonos preguntarme sobre eso.
En Francia tuve una importante tribuna para hacer comprender a la gente que yo no me había convertido en un incondicional de Sarkozy pero los amigos me telefoneaban desde España y desde Italia y me preguntaban ¿Tú también pobrecillo?
Fue luego de Kouchner, Amara… noten que gracias a Sarkozy, se editaron miles de ejemplares, Lo lamentable es que no tuvo ninguna influencia en su política. No comprendió.
¿Tiene usted contactos con responsables de la izquierda?
Recibí el libro de Arnaud Montebourg. En su dedicatoria dice inspirarse en algunas de mis ideas. Si es así estoy contento. Ségolène Royal me defendió en el momento del malentendido con Sarkozy. Mostró un ejemplar del libro diciendo que allí estaba la verdadera política de civilización. Pero no encuentro ningún signo de renovación política.
Usted defiende en “El camino” la democracia participativa, un concepto de Royal
Ella tiene razón. En Brasil existen ejemplos en los que la población analiza algunos presupuestos… Creo que como complemento de la democracia parlamentaria e institucional debe existir una democracia de base que pueda controlar y hasta decidir sobre ciertos problemas como la construcción de un tramo de carretera, la instalación de una fábrica…
Soy partidario de la democracia participativa pero sé que no es una solución mágica. El riesgo es que la población más involucrada esté ausente, los viejos, las mujeres, los jóvenes, los inmigrantes…
También se corre el riesgo de que esas asambleas sean ahogadas por los partidos. Esa manía de los pequeños partidos troskistas de ahogarlo todo. Ellos creen hacer un bien en realidad, pero destruyen todo. ¡Vean el altermundismo!
A menudo son también los que más gritan, los que juegan los papeles más importantes y los demás se callan. Es necesario emprender toda una educación para ejercer la democracia participativa.
Si se cuida el germen de la renovación ciudadana las cosas pueden cambiar. Es necesario crear instituciones en las que se enseñe a los ciudadanos sobre los grandes problemas políticos. Como la democracia se está marchitando, la regeneración de la democracia es importante.
Sin embargo la mayor dificultad es el desencanto. Las viejas generaciones creyeron en la revolución, en el comunismo, en la denominada sociedad industrial, en la prosperidad, en el fin de las crisis. Raymond Aron ha dicho: “La sociedad industrial hará que la sociedad sea lo menos mala posible”. Había esperanzas, el socialismo árabe, las revoluciones… Todas esas esperanzas se han hundido.
Sin embargo en Brasil o en China esas creencias en la prosperidad, en el crecimiento, todavía existen.
En América Latina la izquierda existe en forma plural. Debe decirse las izquierdas. Lula, Kirchner, Bachelet, Correa… Chávez no, yo no diría que es de izquierda.
El Brasil, ese gran país con gran potencial industrial, apuesta su porvenir al desarrollo, lo cual es muy peligroso para la Amazonia, etc. En síntesis también allí se han introducido distintos pensamientos. Lula está dividido entre los que dicen que hay que proteger la Amazonia y los que quieren explotarla.
Correa no quiere explotar los recursos petroleros; Morales en Bolivia reconstruye la sociedad del “bien vivir” es decir vivir con la “pachamama”, la madre Tierra. Intenta realizar una simbiosis entre las civilizaciones tradicionales y las civilizaciones occidentales.
Las tradiciones aportan la relación con la naturaleza, las solidaridades familiares, de vecindario, de pueblo, el respeto a las generaciones mayores; sus defectos son a menudo el autoritarismo familiar, el conservadorismo. Occidente aporta la democracia, el derecho de los hombres y las mujeres.
El elemento disparador de la popularidad de Lula es la “bolsa familia” un subsidio a las familias pobres para que puedan mandar los chicos a la escuela y también para tener acceso al consumo. Esta idea se está estudiando en Marruecos y en otros países, es una forma de luchar contra la pobreza. Está muy bien. Es un continente muy vivo.
Pero en China existe una simbiosis entre el más terrible capitalismo y el autoritarismo total. Aunque allí también hay algunos fermentos: ecología, libertad…
Hablemos del desengaño. ¿Piensa usted que es algo propio de occidente o que es global?
Es global. Creo que la pérdida de la fe en el progreso como camino histórico es uno de los factores más importantes del desengaño. Esta creencia planteada por Condorcet fue inoculada al mundo entero. Ahora hemos perdido el porvenir. El mañana es incertidumbre, peligro, angustia. Cuando el presente es angustioso uno vuelve la mirada hacia el pasado, la identidad, la religión, de ahí el formidable despertar de las religiones.
Dimos un premio del Jurado del Mundo, del que formo parte, a una iraní que explica muy bien cómo la “intelligenzia” de izquierda luego de la caída del Sha, apoyó a Jomeini. Una parte de las nuevas generaciones se convirtió en integrista religiosa en los países árabes-musulmanes.
Observen están terrible crisis de Túnez: el régimen se declaró en contra del integrismo justificando la represión. Y así llegó a desintegrar las fuerzas democráticas que existían en el país. Constituye una situación trágica.
A Stephane Hessel, nuestro amigo Claude Alphandery y a mí nos consideran dinosaurios. Con Claude estuvimos en la resistencia, después fuimos comunistas y luego nos apartamos del comunismo. Ël a pesar de sus actividades bancarias no ha perdido sus aspiraciones.
Lo conocí después de la Liberación. Nos seguimos viendo con frecuencia y nos hemos dado cuenta que conservamos nuestras aspiraciones, pero hemos perdido nuestras ilusiones.
Algunos se convierten en cínicos…
O se pasan a la derecha o a lo religioso
¿Usted no está desengañado con Obama?
No, admiro y respeto a Obama. El estado regresivo del mundo ha provocado el fracaso de su política hacia Israel y Palestina, para el resto, Afganistán… Es un poco una víctima. Su fracaso me entristece pero no estoy desengañado.
Lo que temo es el desencadenamiento de una reacción estadounidense peor que la de Bush. Cuando uno ve el Tea Party, la reacción de los republicanos resulta preocupante. El diagnóstico de la regresión debe incitarnos a proponer un futuro. No un programa, un modelo de sociedad… No es necesario proponer un camino que pueda crear otros caminos y que ese camino pueda alumbrar la metamorfosis. ¡Es la vertiente optimista de una conclusión pesimista!
Usted dice que el desengaño es la pérdida de fe en el progreso. La proximidad del desengaño está relacionada con la proximidad de la propia muerte…
Jamás hubo esta comunidad de destino para toda la humanidad, todos los humanos tienen las mismas amenazas mortales, los mismos problemas de salud. Por eso la globalización es la mejor y la peor de las cosas…
El problema de la muerte me interesó en “El hombre y la muerte”. Detrás de este interés estuvo la muerte de mi madre cuando yo tenía 10 años, un acontecimiento atroz y absurdo, luego el fusilamiento, la deportación de mis amigos…
Es cierto, la vida y la muerte son dos enemigos, pero también la vida logra luchar contra la muerte con la ayuda de la muerte. Matamos los animales que comemos. Nuestras células mueren y son reemplazadas por células jóvenes. Esta permanente dialéctica entre la vida y la muerte en la que finalmente triunfa la muerte sobre los individuos, como sobre la vida con la muerte del sol, esto no hace sino fortalecer la idea de la importancia de vivir.
Se pueden reprimir las angustias de la muerte mediante la intensidad de la vida, las fuerzas vitales que son las fuerzas del amor, de la poesía, del arte de la comunión. No hay otra respuesta para la muerte que la de poder vivir su vida, salvo para los que creen en la vida después de la muerte.
Usted insiste en la idea de la metamorfosis con la parábola de la oruga y de la mariposa ¿Es una versión diferente de la vida después de la muerte?
No. después de la muerte existe la resurrección en el cristianismo y en el Islam, o la reencarnación. Mi idea es que algo sucede en la tierra. No sólo existen muchas metamorfosis en el mundo animal, entre los batracios, los insectos, sino también entre los hombres. Nosotros mismos cuando somos fetos nos metamorfoseamos. Pasamos del estado líquido al aire.
Históricamente toda la humanidad ha conocido la metamorfosis: las sociedades de cazadores en algunos lugares del planeta hasta las primeras ciudades, la agricultura, las grandes religiones, las obras de arte, las técnicas, la filosofía… Desde la aparición de los grandes imperios hasta la actualidad, se han producido extraordinarias metamorfosis.
Hoy en día debemos llegar a una metamorfosis post histórica, a una civilización planetaria cuya forma es imposible prever. Permanezco por lo tanto en un universo muy terrestre, por no decir terreno.
¿No es acaso el conflicto en Oriente Medio símbolo de los males de la civilización actual?
Exactamente. Los está llevando al paroxismo. Se han formado dos naciones en un mismo territorio, se han formado dos nacionalismos y ambos tienden a tomar una coloración cada vez más religiosa.
Muchos se preguntan qué es esta historia frente a los dramas de Sudán… No es así como debe plantearse la cuestión porque implica a millones de musulmanes, de judíos, de cristianos a causa de Jerusalem. Lo he pensado como una especie de cáncer, algo que produce metástasis: el antijudaísmo en el mundo musulmán se nutre del antisemitismo occidental que se atenúa en provecho del antiarabismo.
Esta historia agrava la situación mundial. No es el único factor del maniqueísmo y del integrismo, sino una degradación ciertamente general
Retiramos la palabra pesimismo…
Es necesario conjugar optimismo y pesimismo. Tal es el pensamiento complejo, unir dos nociones que se rechazan.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Arte innato


Pablo Herreros 9 diciembre 2010

A mitad del siglo XX, en una breve publicación de la revista Nature, el biólogo británico, Julian Huxley, relató una anécdota que le ocurrió con un joven gorila llamado Meng, a quien observaba en el zoológico. Ambos se encontraba en la instalación interior, cuando de repente, una luz artificial que acababan de encender, proyectó la sombra del gorila sobre una pared blanca. Entonces, el gorila se detuvo y, mirando con detenimiento su silueta, comenzó a pintar imaginariamente el contorno de su figura con los dedos.
Congo, chimpancé con el que Desmond Morris realizó sus experimentos para estudiar el sentido artístico en primates no humanos (imagen: Stalactite Chandelier).
Cuando Huxley trató de reproducir la experiencia con métodos controlados de laboratorio, en el que proyectó a propósito sombras con una lámpara, jamás volvió a producirse la situación de nuevo, ya que el gorila se negaba a participar y no mostró interés alguno. A pesar de la decepción, Huxley propuso que el origen del arte gráfico humano pudo comenzar con este tipo de experiencias, trazando las sombras que proyecta el sol cuando está bajo y entonces entra a las cuevas formando sombras.
Las pinturas que hacen algunos animales, como es el caso de los grandes simios, se han utilizado en diversas ocasiones como una manera de acercarse a los aspectos psicológicos de los orígenes del arte en los seres humanos. Los primeros estudios al respecto datan del primer tercio del siglo pasado, cuando la psicóloga Nadezhda Ladygina-Kohts comparó los garabatos de un chimpancé llamado Yoni con los que realizaban sus propios hijos. Años después, el psicólogo húngaro Pál Schiller estudió de manera sistemática durante meses los dibujos de Alpha, un chimpancé adulto. Alpha mostraba simetría en sus composiciones cuando se le proporcionaba otros papeles con alguna figura ya impresa.

lunes, 6 de diciembre de 2010

ESTO ES FILOSOFÍADOSPUNTOCERO

¿Quién teme a Wikileaks?

Tenía que ocurrir. Los gobiernos llevaban tiempo preocupados con su pérdida de control de la información en el mundo de internet. Ya les molestaba la libertad de prensa. Pero habían aprendido a convivir con los medios tradicionales. En cambio, el ciberespacio, poblado de fuentes autónomas de información, es una amenaza decisiva a esa capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación. Si no sabemos lo que pasa, aunque nos lo temamos, los gobernantes tienen las manos libres para robar y amnistiarse mutuamente como en Francia o Italia o para masacrar a miles de civiles y dejar curso a la tortura como EE.UU. en Iraq y Afganistán. De ahí la alarma de las élites políticas y mediáticas ante la publicación de centenares de miles de documentos originales incriminatorios para los poderes fácticos en EE.UU. y en otros muchos países por Wikileaks. Se trata de un medio de comunicación por internet, creado en el 2007, publicado por una fundación sin ánimo de lucro legalmente registrada en Alemania pero que opera desde Suecia. Cuenta con 5 empleados permanentes, unos 800 colaboradores ocasionales y cientos de voluntarios repartidos por todo el mundo: periodistas, informáticos, ingenieros y abogados, muchos abogados para preparar su defensa contra lo que sabían que se les venía encima.

Su presupuesto anual es de unos 300 millones de euros, producto de donaciones, cada vez más confidenciales, aunque algunas son de fuentes como Associated Press. Se inició por parte de disidentes chinos con apoyos en empresas de internet de Taiwán, pero poco a poco recibió el impulso de activistas de internet y defensores de la comunicación libre unidos en una misma causa global: obtener y difundir la información más secreta que gobiernos, corporaciones y, a veces, medios de comunicación ocultan a los ciudadanos. La mayor parte de la información la reciben, generalmente por internet, mediante el uso de mensajes encriptados con una avanzadísima tecnología de encriptación cuyo uso facilitan a quienes les quieren enviar la información siguiendo sus consejos, o sea, desde cibercafés o puntos calientes de wi-fi, lo más lejos posible de sus lugares habituales. Aconsejan no escribir a ninguna dirección que tenga la palabra wiki, sino utilizar otras que facilitan regularmente (tal como http//destiny. mooo.com). A pesar del asedio que han recibido desde su origen, han ido denunciando corrupción, abusos, tortura ymatanzas en todo el mundo, desde el presidente de Kenia hasta el lavado de dinero en Suiza o a las atrocidades en las guerras de EE.UU. Han recibido numerosos premios internacionales de reconocimiento a su labor, incluyendo los de The Economist y de Amnistía Internacional. Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad el que preocupa en las alturas. Porque la línea de defensa contra las webs autónomas en internet es negarles credibilidad. Pero los 70.000 documentos publicados en julio sobre la guerra de Afganistán o los 400.000 sobre Iraq difundidos ahora son documentos originales, la mayoría procedentes de soldados estadounidenses o de informes militares confidenciales. En algunos casos, filtrados por soldados y agentes de seguridad estadounidenses, tres de los cuales están en la cárcel. Wikileaks tiene un sistema de verificación que incluye el envío de reporteros suyos a Iraq, donde entrevistan a supervivientes y consultan archivos.

De hecho, los ataques contra Wikileaks no cuestionan su veracidad, sino que critican el hecho de su difusión, so pretexto de que ponen en peligro la seguridad de las tropas y ciudadanos. La respuesta de Wikileaks: se borran los nombres y otras señas de identificación y se difunden documentos sobre hechos pasados, de modo que es improbable que puedan peligrar operaciones actuales. Aun así, Hillary Clinton ha condenado la publicación sin comentar la ocultación de miles de muertos civiles y las prácticas de tortura que revelan los documentos. Al menos, Nick Clegg, el viceprimer ministro británico, ha censurado el método pero ha pedido una investigación sobre los hechos.

Pero lo más extraordinario es que algunos medios de comunicación están colaborando con el ataque que los servicios de inteligencia han lanzado contra Julian Assange, director de Wikileaks. Incluso un comentario editorial de Fox News aboga por su asesinato. Y sin ir tan lejos, John Burns, en The New York Times, intenta mezclarlo todo en una niebla respecto al personaje de Assange. Es irónico que lo haga este periodista buen colega de Judy Miller, la reportera de The Times que informó, consciente de que era mentira, del descubrimiento de armas de destrucción masiva (véase la película La zona verde).

Esa es la más vieja táctica mediática: para que se olviden del mensaje: atacar al mensajero. Eso hizo Nixon en 1971 con Daniel Ellsberg, el que publicó los famosos papeles del Pentágono que expusieron los crímenes en Vietnam y cambiaron la opinión pública sobre la guerra. Por eso Ellsberg aparece en conferencias de prensa junto con Assange. Personaje de novela, el australiano Assange pasó buena parte de sus 39 años cambiando de lugar desde niño y, usando sus dotes matemáticas, haciendo activismo hacker para causas políticas y de denuncia. Ahora más que nunca está en semiclandestinidad, moviéndose de un país a otro, viviendo en aeropuertos y evitando países donde se buscan pretextos para detenerlo. Por eso surgió en Suecia, donde se encuentra más libre, una querella por violación que luego fue desestimada por la juez (relean el principio de la novela de Stieg Larsson y verán una extraña coincidencia). Y es que es el Partido Pirata de Suecia (10% de votos en las elecciones europeas) el que está protegiendo a Wikileaks, dejándoles su servidor central encerrado en un búnker bajo tierra a prueba de toda interferencia.

El drama no ha hecho más que empezar. Una organización de comunicación libre, basada en el trabajo voluntario de periodistas y tecnólogos, como depositaria y transmisora de quienes quieren revelar anónimamente los secretos de un mundo podrido, enfrentada a aquellos que no se avergüenzan de las atrocidades que cometen pero sí se alarman de que sus fechorías sean conocidas por quienes los elegimos y les pagamos. Continuará.


jueves, 25 de noviembre de 2010

TODO LO QUE SABEMOS, LO SABEMOS ENTRE TODOS

  • En la tarde de ese “otoño” habanero del 22 de octubre pasado, el investigador colombiano Jesús Martín-Barbero sostenía en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí un encuentro con periodistas, estudiantes, profesores y cuantos al aviso de su presencia se congregaron allí. El XIII Encuentro de FELAFACS ofrecía la oportunidad.  Lo próximo y lo lejano confirmaron ese cambio de sensibilidad que hoy nos trastorna… y nos impone desafíos.
Una mutación de percepción, de lenguajes y de escrituras


Jesús Martín Barbero en La Habana, Cuba

Hace como dos años y medio tuve una conversación toda una mañana con el equipo de periodistas de El Comercio de Lima, y aquella experiencia me dejó muy tocado. Fue muy linda porque había tres generaciones y la conversación larga con diseñadores, con periodistas internacionales, caricaturistas, con gente del periodismo deportivo y político, me dejó realmente una marca: Hoy día en el mundo es indudable que el periodismo escrito, de papel y en buena parte el radial y televisivo, está sufriendo una crisis de públicos, que los que hacen el periodismo se la atribuyen a esas maldades que son las malas hadas tecnológicas, que han venido a robarles el público al viejo y sabio periodismo.
Me pasé un buen rato diciéndoles que no, que la crisis del periodismo no se resuelve metiéndole nuevas tecnologías, que es una crisis del lenguaje, de los modos de comunicación, del periodismo con sus públicos, porque hay otros públicos, hay otros lenguajes, otras escrituras y el asunto no es tecnológico.
No nos engañemos. Contamos hoy con lo que uno de los grandes teóricos del marxismo, Walter Benjamín (este alemán que murió en la frontera de Francia con España intentando escapar de los nazis, y que emprendió una reflexión que en su época, primeros años del siglo XX,  ilumina lo que estamos viviendo) llamó –y utilizó una palabra griega– un cambio de sensorium, un cambio de la sensibilidad colectiva, de los modos de percibir el espacio, el tiempo, lo próximo, lo lejano; lo viejo, lo nuevo, que yo relaciono mucho con la idea que tuvo Gramsci de la crisis. Éste entendía una crisis como un momento en el que algo clave, decisivo, estaba muriendo y lo nuevo no acababa de nacer, no tenía forma todavía. Creo que es una espléndida caracterización de la crisis. Algo está claramente perdiendo su vigencia, sus valores, su autoridad, pero lo nuevo no está claro, no sabemos, no tiene figura, como tenía lo viejo
En ese sentido yo planteo lo que este cambio de sensibilidad ha encontrado en la tecnología, algo visto por Walter Benjamín. Él encuentra que la nueva sensibilidad era entonces la aparición de unas masas urbanas para las cuales ya no había barreras. O sea, la historia era una historia de unas minorías que habían sido dueñas de todo, y ahora esas nuevas masas urbanas que se hacían visibles en las grandes avenidas de París en el siglo XIX se sentían con derecho a todo lo que había sido cooptado por unas minorías a lo largo de la historia.
Este crecimiento del sentido de lo igual en el mundo que habla Walter Benjamín, encuentra ahora una pequeña figura en esta riqueza, que hace posible Internet; pero es una figura, no es la tecnología. Es la posibilidad de que lo mejor que ha producido el ser humano en todos los ámbitos deje de ser de unos pocos, deje de ser de los que saben escribir, deje de ser de los que saben pintar…para ser un derecho de todos. Evidentemente es una revolución, es una mutación de sensibilidad y es una mutación de percepción, y por tanto de lenguajes y de escrituras. Entonces, de alguna manera lo que yo les planteé a mis amigos peruanos, y debatimos seriamente, es que donde está el cambio es en la sensibilidad de la gente, es en la sociedad, no es en la tecnología. Walter Benjamín dijo no, la tecnología salió al camino de lo que estaba solicitando la gente. El cine es la otra cara del paseante de la gran avenida.
La nueva sensibilidad es lo que le pasa al caminante en la nueva gran avenida

Cómo es ese cambio, me peguntaban esta mañana. Walter Benjamín lo explicó así: el viejo arte era el arte de lo uno, un solo tema, un solo punto de vista, la famosa perspectiva renacentista; ni siquiera era la imagen de quien tiene dos ojos, ni siquiera de quien tiene uno; era el arte de la unificación y de la contemplación. Este arte se veía en museos que eran como templos: el aura del arte. Entonces uno miraba y cerraba los ojos y era cuando cerraba los ojos cuando comprendía el sentido de aquella obra. Benjamín decía que estaban en el mundo platónico todavía donde había que cerrarlos ojos para ver la verdad, porque habitaban otro que no era el terrenal, el topos urano, donde habitaban las ideas, las formas perfectas de las cosas. Frente a eso, Benjamín describe que la clave de la nueva sensibilidad es lo que le pasa al caminante en la nueva gran avenida, que es que no puede cerrar los ojos, que si sale así pisaría a todo el mundo y todo el mundo le pisaría a él.
Entonces si uno está en una gran muchedumbre lo que le quedan son montones de imágenes, de fragmentos de imágenes. El primer dispositivo del arte que es la unidad se rompe ahora en una pluralidad de imágenes. La otra cara de este dispositivo es el cine, es el montaje, la nueva manera de expresar lo que siente el ciudadano en la avenida grande de una ciudad donde es un ser que está solo en medio de la muchedumbre. Benjamin dice que antes para estar solo había que huir de la ciudad, a los montes, los ermitaños se escondían en las cuevas. Ahora no; uno se encuentra solo en medio de la ciudad. Esto es ser moderno, asumir que ahora hay un modo de estar solo que no es estar lejos de la gente, sino en medio de la muchedumbre. Esta es la nueva experiencia, y esto es lo que el cine fue capaz realmente de convertir en un lenguaje para expresar la nueva sensibilidad de aquella época.
Planteo es que si las nuevas tecnologías importan no es en términos instrumentales, es en términos de esta nueva sensibilidad que inventa sus propios lenguajes. Necesita sus propios lenguajes. Margaret Mead, la más importante de los antropólogos de Estados Unidos, escribió ya teniendo más de 70 años, que la experiencia de las nuevas generaciones no cabe en la experiencia lineal de la palabra impresa. ¡Una antropóloga, no una sicóloga! La experiencia de los jóvenes necesita otro tipo de lenguajes: el hipertexto, donde culturas sonoras, culturas visuales, culturas gestuales, tonos, ritmos, acentos, cuentan tanto como la gramática y la sintaxis. Y esto es muy duro para los de nuestra generación.

Las nuevas tecnologías nos permiten pensar en lo que instauran en la relación social
Yo contaba el otro día, que unos de los grandes filósofos que ha entendido lo que está pasando, el vasco Javier Echevarría, ha dicho que las nuevas tecnologías nos permiten pensar, no lo que ellas hacen, no en términos de lo que producen las nuevas tecnologías en sí, sino de lo que instauran en la relación social, ese tipo de sensorium. Yo estuve en París en un gran encuentro en el que los franceses, presididos por Chiraq, hace 7 ú 8 años, intentaron aglutinar a los filósofos de habla francesa, portuguesa, española, e italiana, para pelear contra este imperialismo inglés. Yo lo dije con toda sencillez. La orientación que tenían los franceses me pareció bastante simplista y no responde a la complejidad de lo que significa el inglés hoy. Pero de hecho, allí por ejemplo escuche a Javier decir: miren no se engañen, el futuro de nuestro idioma está en manos de los ingenieros, los informáticos y los poetas
Lo que viene es oralidad escrita
El futuro de ninguna manera está en manos de las academias de la lengua. Lo que viene es algo que es oralidad escrita, ya lo tenemos, en el chat y sobre todo en los mensajes de teléfonos celulares. Claramente es una oralidad escrita, y esto para los que vivimos de la escritura es una herejía terrible, esto que me pongan “que” simplemente con una “k”. Es una blasfemia. Si fuera en la Edad Media los quemarían en una hoguera por profanar la sagrada regla de la gramática, escritura y de la fonética. Estamos en una época en la que no pocos desearían reinventar las hogueras, pero ¡son tantos los herejes! Pero como dije, también de la mano de Walter Benjamín, yo soy uno de los seres humanos que no oculta que cuando investiga, investiga lo que le da esperanza. Yo no investigo para masturbarme y menos para suicidarme. Yo investigo para buscar que es lo que me da energías para seguir creyendo que este mundo es cambiable, porque si no me pego un tiro.
La esperanza solo se nos da a través de los desesperados
Entonces yo sigo a este maestro mío que es Walter Benjamin, que siendo un judío ateo nos dejó esta preciosa lección: necesitamos la esperanza, pero la esperanza solo se nos da a través de los desesperados. Mi modesta mi opinión es que hoy hay más desesperados que nunca en el mundo, por tanto mi experiencia tiene que ser más grande. Conversemos.
Preguntas de la audiencia

-¿Puede no existir una teoría de la comunicación en estos tiempos que usted está hablando? Los cubanos, que no le conocíamos pero que le habíamos leído -y agradecemos que esté en Cuba-, vemos que como muchos otros grandes pensadores usted se ha radicalizado. Esa es mi impresión, y ¿usted piensa que se ha radicalizado? Si es así qué respuesta tendría y si es urgente una teoría de la comunicación para estos tiempos dispersos y cambios que estamos viviendo.
-Ante la situación que usted comentaba y planteaba, qué opinión le merece este movimiento de medios comunitarios o pensando lo comunitario como lo opuesto a lo vertical, lo centralizado, dirigido, controlado, y también pensando lo comunitario no solamente lo regional sino también como comunidades geográficamente virtuales, el periodismo podría transformarse en esa dirección comunitaria amplia, escapando de esa dirección verticalmente centralizada, ¿habría camino en esa dirección?
-¿En el campo de las nuevas tecnologías, usted pude ver si ese cambio de sensorium es liberador? Es decir, en la correlación entre lo viejo y lo nuevo, en esa dinámica paradójica, usted observa la correlación de lo presente y la liberación hacia lo nuevo y cómo observa esto usted en América Latina; o sea, qué perspectiva esperanzadora podría tener una América Latina posneoliberal en el ambiente de esos cambios tecnológicos.
- Yo creo que proponer un golpe tan dramático como quitarle ocho letras al idioma español que suena como una locura, facilitaría mucho la comunicación, no solamente para estas generaciones y las que vienen. No estoy hablando de gramática.
- Estamos de acuerdo con usted que es la nueva sensibilidad, y no las nuevas tecnologías, es lo que está definiendo la época. Sin embargo, esas nuevas tecnologías son muy especiales, no solo están borrando la noción de espacio, sino también la noción de tiempo, y por tanto una inversión que antes demoraba un siglo ahora se logra en unos días, ¿qué nuevo sensorium se pudiera prever para esto?
- Efectivamente yo creo que se está dando una nueva sensibilidad, pero también en este mundo hay mucha insensibilidad. Hay una crisis civilizatoria, hay una locura consumista y ese Internet que se ensambla en esa nueva sensibilidad puede contribuir a mejorar al ser humano, pero también puede echarlo a perder. Nosotros tenemos que defender en el orden familiar, local, nacional, que son sistemas éticos que le permiten a uno discernir, filtrar de alguna manera, ese enorme caudal de información, que también es abierto, y tiene que existir en algún lugar una  responsabilidad humana por lo que no es bueno; o sea, ese mundo mejor que hay que perseguir implica una responsabilidad en la reproducción de lo que no debe ser. Sobre eso yo quisiera también una reflexión suya.
- Volviendo a la preocupación relacionada con el tiempo de estos tiempos, y recordando al propio Walter Benjamin, quien dijo aquello de que con la chispa del pasado hay que encender la esperanza del presente, ¿pudiera opinar acerca de como lograrlo en presente que se muestra como un paciente amnésico?
- Usted se refería ayer en FELAFACS a agenda de país y a socializar esa agenda de país en América Latina; pero usted fue muy cuidadoso en señalar que no quería una agenda de país, sino agendas de país. Eso me hace pensar si una visión ilimitada de agendas más allá del bien y del mal no nos llevaría a caer en el relativismo postmoderno de ver la verdad como una quimera.
Comunicación no es trasmitir información. Es comulgar, es compartir

MARTÍN BARBERO: A ver: teoría de la comunicación. Tenemos un problema histórico. Hubo un gringo, un ingeniero de teléfonos, señor Shanon, que con esa ingenuidad hermosa pero tramposa a veces de los gringos, llamó teoría general de la comunicación a una cosa que era una transmisión telefónica, y los problemas que tenía eran la redundancia y el ruido. Era una teoría de señales y de economía de cómo buscar el menor gasto de energía para trasmitir el máximo de información. Llamar Teoría General de la Comunicación a eso es de una ingenuidad loca que solo se le puede permitir a un ingeniero.
Después vinieron un alemán exiliado y un psicólogo social y lo convirtieron realmente en una teoría de la comunicación. O sea: un destinador, un receptor, un emisor, un destinatario, un canal. Eso es una teoría de la transmisión, ingenieril, mecánica. Y yo que venía de la filosofía, de la antropología, cuando me metí en Colombia en el campo de la Comunicación, escribí un montón de panfletos en contra de este panfleto de Shanon, y dije: miren, para mí la comunicación es lo que pasa en los barrios cuando hay fiesta, en las iglesias, en los estadios, en los music hall donde baila la gente. ¿Y cuando baila una pareja ¿no hay comunicación? ¿Y dónde está el canal, el destinador, el destinatario y toda esa joda? Comunicación no es trasmitir información. De alguna manera, como decían los viejos, es comulgar, es compartir..
Mi libro no lo escribí para profesores de Comunicación, porque “De los medios a las mediaciones” es una mezcla de historia cultural, de historia política, de montones de filosofías. Yo lo escribí porque yo exigía que las ciencias sociales en América Latina, la sociología, la antropología, la ciencia política, la historia, se ocuparan de los procesos de comunicación y de los medios, pero sobre todo de las prácticas cotidianas, de lo que hace la gente con lo que oye, con lo que ve, con lo que lee. Esto es para mí una teoría de la comunicación, no las que nos liquide o reduzca a pura transmisión de información, sino la que se haga cargo de la complejidad de los modos de la relación social, interpersonal, masiva, de grupos, de parentescos, parentescos sanguíneos y parentescos intelectuales, e ideológicos y políticos, que los hay.
Tiene que ser una teoría realmente interdisciplinar, porque hay dimensiones sicológicas, dimensiones antropológicas, están las culturas de comunicación, incluidas las culturas políticas y en esto es un bastión América Latina. Hemos hablado mucho más de ideologías, que son de los partidos, y menos de las culturas políticas que son de la gente, de las regiones. Si ustedes quieren entender lo que hoy vive Colombia, esta situación tramposa de un 70% votando en las encuestas por Uribe no lo pueden entender sino es por lo que está pasando con la violencia y la manera como las diversas culturas políticas han digerido esta violencia.
El E3

Entonces sí necesitamos una teoría de la comunicación, pero no una teoría en términos de una disciplina, porque teoría de la comunicación no es un objeto simple, es un objeto complejo, y en esa medida son muchas las disciplinas que tienen que aportar porque son muchas dimensiones y sobre todo hoy, porque como ha escrito Javier Echevarría hoy la comunicación no es una cuestión de control de medios, es una cuestión de entornos, de ecosistemas comunicativos. Es el tercer entorno como le llama en un libro espléndido. El primer entorno es el entorno ecológico, verde, la naturaleza, los animales. El segundo es el entorno urbano, con todas las instituciones que se fueron creando a partir de la ciudad, de las polis, las instituciones de la política, de la familia, de la justicia. Y el entorno comunicativo hoy es el tecnocultural nuevo.
Una cosa es encender o apagar la radio o la televisión, y otra cosa es cuando una mamá lleva un bebé al kinder; las personas del kinder y la mamá están de acuerdo que cuanto más información les pase sobre el niño, sobre sus maneras de ser, sobre su salud o sus pequeñas o grandes enfermedades, mejor van a cuidar a su hijo, y entonces la mamá da esa información, y esa información entra en un computador y no se sabe a dónde irá a parar. Les cuento esto porque hace un año murió la única que quedaba de la famosa banda Baader Meinhof en la Alemania de la época de las Brigadas Rojas en Italia; y esta mujer después de 20 años de cárcel salió y antes de morir contó que en el juicio el fiscal del Estado alemán ¿saben qué llevó?, ¡los cuadernos de su maestra de la escuela primaria!, y según el análisis de su maestra, ya había apuntado que esta niña tenía señales de antisocial. Hoy a manos de quién va a parar cualquier información que damos porque lo creemos sensato para poder circular por el mundo, por la sociedad, por la ciudad. Este es un entorno.
La comunicación dejó de ser lo que apago y enciendo; es algo que empieza a configurarme como sujeto, como ciudadano, como consumidor, si puedo consumir más o menos de acuerdo a la tarjeta de crédito. Está ahí toda la información. A mí me vuelve loco Google, sabe más de mí que yo. Yo entro y pongo una palabra y él sabe que yo busco libros y ¡pum!, me saca de una vez todos los libros que hay sobre eso. O sea, que Google me ha estado siguiendo la pista desde que entré hace años. Esto es un entorno, esto es otra cosa. Estamos diciendo otra cosa. Esto no tiene nada que ver con la transmisión, tiene que ver con este entorno, con este ecosistema que está hecho por toda esa cantidad de información sobre nosotros y sobre los otros.

El concepto de red acabó con el concepto de transmisión

Bueno, yo sí estoy de acuerdo, pero evidentemente no es una disciplina aparte, es algo que hay que cocinar desde diversas disciplinas, pero a sabiendas de que tenemos un objeto, pero no es un objeto que se pueda encasillar en la sociología, en la antropología o la psicología como hicieron los gringos: psicología social más cibernética, y ya teníamos la disciplina de comunicación., pues seguían con una matriz de información, no de comunicación. Hoy día nos damos cuenta de que el concepto de red acabó con el concepto de transmisión. En la red, dónde está el emisor hoy día.
Mi hijo, que es matemático y artista, me dice: ¿tú no sabes que hay millones de artistas, no de los que ponen sus obras en la página web, sino que hacen arte en la web y con la web, que le quitan el 80% del peso a sus imágenes porque si no la mayoría no las podría abrir. Entonces es para que la gente pueda entrar en ellas, porque lo que quieren los artistas que trabajan en la red es que el que pase deje sus huellas en la red, actúe, porque es un juego. Se trata de que el que lee escribe. El artista renuncia a la calidad de imagen para que mucha gente pueda hacerlo con él. Cuando mi hijo me dijo esto, yo me quedé pensando en una frase, que yo no sé si ustedes conocen, que en mi vida ha sido clave: cuando Juan de Mairena (Antonio Machado leyendo en prosa) cuenta que un campesino andaluz, analfabeto, le dijo: “todo lo que sabemos lo sabemos entre todos”. Esto es la comunicación hoy y esta inteligencia colectiva de que empezamos a hablar, que es verdad. Todo lo que sabemos lo sabemos entre todos. Aquí cambia, este es el sentido del ecosistema. O sea, yo con mi disciplina defiendo mi campo, mis autores, que es la tragedia de la universidad, los dueños de los temas, de los autores, de los objetos de estudio. Esto se acabó, señores. Estamos en el siglo XXI. Esto pertenece al siglo XVIII, hasta donde llegó la Edad Media, los feudos. Todo lo que sabemos lo sabemos entre todos. O sea, una teoría de la comunicación, pero una teoría compleja, donde realmente los modos y formas de la comunicación son diferentes, tienen componentes, más de unas cosas que de otras, según las situaciones, según los contextos. Pero ante todo esta idea de red en la que acabamos, además, con una concepción de la sociedad como una totalidad.
Pluralidad de agendas
Los que hemos sido educados, los que mamamos desde la casa, pasando por la escuela –no digamos por la iglesia–, nos marca esta visión binaria del mundo y determinista del mundo: lo bueno, lo malo, lo alto, lo bajo, el macho, la hembra… Toda esa visión dicotómica ha sido siempre la responsable de la exclusión, de la dominación. Uno de los dos domina al otro: adulto-niño, el adulto tiene derecho a dominar al niño; hombre-mujer, el hombre tiene derecho a dominar a la mujer; blanco-negro, el blando tiene derecho a dominar al negro… O sea, en una sociedad de clase toda diferencia se convierte en ocasión de dominio, porque no podemos pensar sino en términos dicotómicos, binarios. Cuando yo digo agendas, en plural, no estoy diciendo millones de agendas. No todas las que sean, no; estamos diciendo pluralidad, heterogeneidad, diversidad.
El Estado es monoteísta, uniformador, lo ha sido desde los griegos y lo será, pero la sociedad es diversa, es heterogénea y esta es la tragedia en buena medida de la política en América Latina. Hubo un gran antropólogo mexicano que lo dijo, Guillermo Bonfill, de los grandes de América Latina. ¿Saben lo que dijo?: “Lo único no mestizo en América Latina es la política”. Todo lo demás es mestizo; o sea, no cabe el binario, no cabe el bueno-malo, porque ahí se revolvieron muchas cosas, no dos, ni tres, ni ocho; porque Simón Bolívar, lo mismo que San Martín se creyeron que la política estaba en Europa, que la cultura política única era la de los ilustrados franceses y nos importaron la política de los ilustrados pensando que en las culturas indígenas de América Latina no había cultura política, solo había carne de cañón, y ritos, danzas, ceremonias, vestidos, y ya. Los libertadores miraron a los indígenas como exóticos, salvajes a ser civilizados por la razón europea. Así nos ha ido. La enorme trampa ha sido la política en América Latina, donde las mayorías no han podido nunca tener voz. No, no la han tenido porque de entrada se negó que las mayorías pudieran tener cultura política por todos los que habían sido capaces de incorporar el liberalismo inglés o el pragmatismo inglés o la ilustración francesa. Lo único que no es mestizo en América Latina es la política.
Cuando yo digo agenda no estoy relativizando nada. Estoy defendiendo la riqueza del ser humano que es su diversidad. Nadie me niega hoy que la riqueza de lo verde y de los animales es la diversidad, ¿por qué entonces en los seres humanos la diversidad no es riqueza, es amenaza a lo único claro, a lo uniforme. Cuando digo agenda no estoy relativizando nada. Estoy defendiendo la pluralidad de modos de agendas de país, porque no ve lo mismo de país, por tanto no lo puede agendar, un niño hoy de 10 años de clase obrera, que un viejo banquero; tiene su agenda de país, tiene todo el derecho a tenerla. Hay otras agendas, de mujeres, de indígenas, de negros, de homosexuales, de lesbianas… tienen su agenda de ofensas, y tienen su agenda de logros y de luchas. No confundir relativismo en el sentido ese de defender los valores, que no haya valores, porque hay otros tipos de valores, porque no se puede pretender que los valores de la Iglesia, los valores del Partido son los únicos valores del país. Hay multiplicidad de sistemas de valores. Y eso me lleva al tema clave que quiero tocar porque entra ahí directamente con qué hay de liberador, qué hay de emancipador y qué hay de destructor, de esclavizador en las nuevas tecnologías.
¿Homo videns?

Si hacemos caso a Gramsci, lo que tiene figura es todavía lo que estamos viviendo, no lo que está naciendo. Lo único que sabemos es en que todos los grandes cambios en la historia de la humanidad ha habido ganancias y ha habido pérdidas. No nos hagamos ilusiones en que hay algo que es pura ganancia. No caigamos en el pesimismo como han caído grandes intelectuales europeos, como Giovanni Sartori, del “Homo videns”, a quien Carmen Aristegui le ha hecho una entrevista en México y el tipo había escrito contra la televisión, y el “post pensiero”: ¡se acabó el pensamiento! Y Aristegui le peguntó “¿qué tipo de televisión ve usted?; ¿a qué hora ve televisión usted?” Y respondió: “¡¿Yo televisión?!”. Y le dice la Aristegui “¿cómo entonces escribe un libro de que se acabó la civilización occidental porque a la gente le gusta más ver que leer?” Esto es cinismo, ignorancia, nostalgia de los tiempos en que la letra era la única autoridad, y hoy hay otras autoridades. Porque en buena parte Angel Rama nos enseñó que la ciudad de entrada fue excluyente, radicalmente excluyente. Y yo vivo en un país donde, además, los gramáticos lo fueron más todavía.
Cuando América Latina comenzó a parir sus idiomas y a hacer con el castellano lo que les dio la gana, en Colombia para ser ciudadano había que tener dos propiedades: la propiedad de algún inmueble y la propiedad en hablar. Los pobres colombianos si no hablaban como madrileños no eran ciudadanos. Hoy no podemos decir todavía que sabemos que hay ganancia; yo podría decir que hay ciertas ganancias, pero hay pérdidas indudables.

Necesitamos la memoria y el arraigo
Es un hecho que desprovincializarnos, sacarnos ese culto a lo nuestro, a lo propio, lo cercano es una liberación; o sea, dejar de ser hijo de tu padre o nieto de tu abuelo es una liberación, ¡por Dios, no me digan que no! Pueblo chiquito, infierno grande. Pero necesitamos raíces, necesitamos memoria, necesitamos territorio, pero es dialéctico en el sentido más serio de la palabra, no es oponerlo. Los ingleses han inventado una expresión formidable moving root, son raíces que se mueven. El antropólogo catalán que murió hace dos años y me lo enseñó, Edward Delgado, que trabajó mucho por América Latina, lo traducía así: “sin raíces no se puede vivir, pero muchas raíces impiden caminar”. Hoy las identidades siguen necesitando arraigo, si no, no hay identidad. Pero las identidades necesitan tanto del arraigo como de los flujos, como de las redes que me alimentan de información, de complementación, de cooperación en el trabajo.
Evidentemente esto puede llevar al desarraigo, es así; y si uno se desarraiga no sabe dónde está parado. Es como la memoria. Walter Benjamin lo dijo: en el pasado está la memoria, y está lo que puede desestabilizar el presente, porque el presente hoy es autista y tiende a cerrarse sobre sí mismo. Entonces lo que desestabiliza el presente no es el futuro de la humanidad, para donde vamos. Es el pasado, es la memoria, es todo lo que de él no se realizó y está vivo. Yo siempre digo: una cosa es el pasado que pasó y otra cosa es el pasado de que estamos hecho. Estamos hechos de él. Ahí está la mezcla profunda.
El mapa nocturno de Saint-Exupéry revisitado

Trabajo con mi mapa nocturno (le robé esta idea a Saint-Exupéry). En la nueva edición de mi libro “De los medios a las mediaciones” que saldrá a principios del próximo año,  expongo mi último mapa nocturno. Cuento el primero del que nunca había contado, el primero de todos cuando yo me metí en el campo de la comunicación, y pongo el último. El último tiene como ejes: tiempo, espacio, migraciones y flujos. Ese es mi esquema hoy. Hay, no una pérdida del sentido del espacio, sino unos nuevos modos de relación con el espacio, unas nuevas experiencias de espacio. Por ejemplo, el concepto de red tiene que ver con esto. La red nos dice que es mucho más efectivo un montón de pequeños grupos bien conectados que un grupo grandísimo. Esta es la nueva teoría de la comunicación. Antes requeríamos grandes máquinas, grandes aparatos, ahora vamos aprendiendo con otras tecnologías.
El sentido nuevo de lo público
Esto nos enlaza con los medios ciudadanos, los medios comunitarios, que son el esbozo, el embrión del sentido nuevo, vivo, de lo público. Eso es fundamental. Hoy día en los países capitalistas no vamos a acabar con los medios privados, no les vamos a pedir a los comerciantes que no hagan comercio, pero sí podemos crear otros modos y otros medios. Han sido los latinoamericanos los únicos que han tenido que pelar con los franceses, sobre todo en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, cuando se ha hecho en Asía o cuando se ha hecho en África.
Los latinoamericanos están diciendo ¿por qué no dejamos de maldecir a la CNN y somos capaces de poner un noticiero en el mundo que cuente nuestras visiones del mundo? Dejemos de creer en la magia y seamos capaces de crear un canal de noticias con gente de punta a punta del mundo, que nos cuente experiencias. Esto es lo que yo no he podido en Colombia. Recibo montones de videos de jóvenes de todo el país y no he podido lograr, peleando con los ministros de Comunicación y Cultura, para que haya dos horas de los jóvenes de todo el país en la televisión pública, que veamos el país que ven los jóvenes. Les tienen pánico. El poder le tiene pánico a esa diversificación de agendas, de miradas de los jóvenes.
¿Qué esta pasando en los medios en Colombia? Tenemos hoy unas redes de medios comunitarios que llamamos hoy medios ciudadanos. ¿Saben por qué? Porque ya no son solo los pequeños medios, no, son locales, pero están insertos en redes. Bajan programas, suben programas, y sobre todo están diciendo y están queriendo decir cosas al país, aunque sean locales y analicen la vida cotidiana, le quieren decir cosas al país. Como los indígenas de América Latina se cansaron de ser objetos de políticas y quieren ser sujetos de políticas. No han dejado de defender sus tierras, pero quieren hacer parte del Estado. Desde los mexicanos de Chiapas hasta los mapuches de Chile. Ustedes saben que el conflicto más serio, el único que no ha podido resolver la Bachelet es que tiene en la cárcel al gran jefe de los mapuches, porque Chile negó durante muchos años que existieran indígenas en su país. Y un día se le echaron encima de la mesa y dijeron ¿cómo que no hay? Yo fui a Chile en 1964 por primera vez y todas las empleadas domésticas en Santiago eran mapuches. Nadie, la palabra mapuche no existía. Era una manera de invisibilizar el conflicto. No existían y eran todas las empleadas domésticas.
Una  política mestiza en América Latina

Una concepción hoy de redes ciudadanas es realmente para mí el embrión de esa política mestiza que reclamaba Guillermo Bonfill. Una política en la que estén las diversas culturas políticas, que son regionales. En Colombia esto es clarísimo. La política no es nacional. Es una trampa. La política real se hace en las regiones. Y los paisas de Antioquia y Medellín son una cultura y los caribeños son otra, porque los andinos y los caribeños no se pueden ver. Son dos culturas, dos corporalidades, dos sensualidades completamente diferentes; pero seguimos creyendo que hay una sola cultura política, que es la que hacen los politiqueros que tenemos en el Congreso y que cada vez están más lejos de las culturas políticas de la gente.
Entonces yo sí creo que las redes de radio y televisión ciudadana son el embrión de una nueva concepción de lo público, de lo político, que les van a crear muchos problemas a los partidos, porque hoy está visto, debido a la experiencia de Colombia que uno no va a cambiar la perversión de la política desde arriba; se cambia desde los municipios, desde abajo, es con alcaldes mínimamente decentes, que escuchan; o sea, que cuando se aprobó la Constitución nueva con la elección de alcaldes, porque en Colombia  desde los gobernadores hasta los alcaldes los ponían desde arriba. Ahora se eligen todos. Claro, hay muchos problemas, porque resulta que llegan a la alcaldía gente que no sabe todas las trampas, toda la burocracia oscura de los politiqueros de toda la vida, y resulta que montones de alcaldes cívicos, alcaldes que vota la gente desde sus demandas, acaban en la cárcel. No quieran ustedes saber el trapicheo que conocían los políticos, pero está habiendo una renovación política de movimiento sociales, de alcaldes cívicos, de alcaldes ciudadanos de la que hablan muy poco los periódicos de Colombia; pero habría que hablar frente a todos los paramilitares que están en el Congreso, de todos estos alcaldes, desde Antanas Mockus, que transformó Bogotá, porque fue capaz de que sus habitantes se sintieran que ellos eran los únicos que podían dar forma al caos. Esta fue la campaña de un rector de universidad, hijo de lituanos, filósofo matemático.
¿Ustedes saben cómo se hizo famoso? ¿Han oído hablar de Antanas Mockus? Se hizo famoso porque siendo rector había un encuentro de facultades de arte en la Universidad Nacional de Bogotá, y había un grupúsculo como los hay siempre en las universidades públicas, que jodía y no dejaban hacer las conferencias de la gente que había venido de todo el país, y el rector -me contaron- llegó y sentó al lado de este grupo, se bajó los pantalones y les mostró el culo, y había una cámara allí. Con esta irreverencia, Antanas empezó, sin partido, y en tres años llega a la Alcaldía de Bogotá y rompe absolutamente no solo con la corrupción; hace visible la ciudad, los ciudadanos, y les dice: miren, no son los ingenieros ni los políticos solos los que vamos a organizar esto, son ustedes; yo voy a ayudarles a organizarse para transformar este caos, porque es con el saber de la experiencia de ustedes que yo tengo que contar; yo no puedo inventarme una fórmula matemática para solucionar esto.
Y tuvimos la suerte de que Antanas volviera otra vez después, y mucho de esto tuvo que ver con todos esos medios ciudadanos que habían ido tejiendo otra ciudad, y él se apoyó en todas las veedurías ciudadanas que había, porque los medios hacían de veedurías, que no solo serían para denunciar, serían para proponer -y yo insisto en eso: los medios comunitarios no se limitan a denunciar, proponen soluciones a los problemas del barrio–. Por ejemplo, Antanas inventó las casas de justicia barriales. Hay montones de conflictos que se pueden solucionar sin tener que entrar en toda la burocracia de la justicia, con un aprendiz de juez, con sentido común, que se sienta con la gente que tiene problemas y resuelven los conflictos.
Enseñó toda una forma de justicia local, en los barrios, incluso para la violencia doméstica. Las casas de justicia que se constituyeron en los barrios no fueron una idea de Antanas, esto estaba en las veedurías ciudadanas de los barrios, pero él las institucionalizó y dijo: miren, nos podemos ahorrar montones de plata y montones de peleas horrorosas si nosotros empezamos a funcionar como colectividades, como comunidades en la red. Entonces si hay un problema complejo, podemos llamar al juez del otro barrio que está más preparado y nos ayuda. Este es el nuevo sentido de lo comunitario en los medios. Es un esbozo, un embrión de cómo ejercer la política en términos ciudadanos.
Entonces digo: sí hay ganancias, sí hay pérdidas, pero ahora todavía estamos demasiado tempranos para enjuiciar, para calificar de una vez lo que se pierde y se gana. Les cuento una pequeña anécdota: después de los grandes asesinatos que Pablo Escobar hizo en Colombia, empezó a crearse un cierto pesimismo terrible –un poco lo que viven hoy los países de Centroamérica– en que  realmente la mafia se iba metiendo en el Estado; que llegaban a un juez y le decían: “Aquí tienes un millón, o cambias la sentencia o sabemos cuál es el colegio de tu hija y donde compra tu esposa”. Escoge, te ganas un millón de dólares o te matamos a tu familia.
Esto fue inoculando un pánico, una destrucción de las instituciones, una desconfianza radical que mata el lazo social básico. ¿Cómo se fue saliendo de esto? Fuimos saliendo justamente a través de retejer el tejido social. Y ahí les cito el caso de Antanas Mockus, en Bogotá, del alcalde Fajardo, en Medellín, que es hijo de un ex guerrillero del M-19 en Cali. Han ido logrando que las redes no sean solamente redes electrónicas, redes de Internet, sino que son de información que contrarrestan toda la desinformación que los medios hacen de lo que está viviendo el país.
O sea, no es solamente un problema de que las comunidades tengan voz para ellas mismas, sino de que esas voces empiecen a entretejer y empiecen a crear otro clima de país. Antanas logró en Bogotá otro clima de ciudad. De manera que sentimos que podemos hacer algo por la ciudad. En su segundo mandato, este alcalde logró que 72 000 declaraciones de renta de las casas, pagaran libremente el 10% más (como decía mi mamá: “obra son amores y no buenas razones”) y escogieran en qué invertirlo, si en salud, en educación, en cultura. Cada uno ponía un 10% más para ese ámbito, para comedores de colegios en barrios más pobres o para orfanatos en los barrios básicos.
Es decir que fueron los medios ciudadanos, las veedurías, las redes. Lo de menos es la tecnología; ella de alguna manera se difuminaba en este entretejer de la confianza del lazo social, de que es posible cambiar la relación entre la gente, entre el taxista y del que sube; entre el que conduce el bus y el pasajero, entre el respeto al espacio público. En Bogotá no se podía caminar; los andenes, las aceras estaban invadidas de automóviles. No había andenes. Hoy Bogotá es una de las ciudades del mundo que tiene más kilómetros de vías para bicicletas. Hay avenidas que se han hecho en los barrios populares para que la gente pasee los fines de semana, salgan a pasear simplemente; son avenidas con árboles, para que la gente pasee, porque sus calles internas están inmundas; y se van arreglando las calles, pero eso va más despacio.
Termino con esto: Yo condensaría todo esto aterrizando en América Latina. Lo que está pasando hoy con en el chat. Yo estuve exiliado en Guadalajara, porque me asesinaron a dos amigos íntimos, uno un antropólogo de Medellín que lo mataron los paramilitares, porque dirigía el Instituto de Estudios Regionales de Antioquia, y tenía que ver con ecología y le pisaba los callos a muchos paramilitares y hacendados; y el otro era un economista que al salir de la Universidad, a las diez de la noche, lo mataron las FARC. Yo no estaba directamente amenazado, pero mis amigos me dijeron “mejor te pierdes”. La verdad es que yo no pensaba salir de Colombia, pero pasó una amiga mexicana del ITESO de Guadalajara y me dijo vente un año sabático a México.
Aproveché mi estancia en Guadalajara para, con 30 alumnos de la Carrera de Comunicación y tres asistentes que tenía en la maestría, hacer un estudio de los cursos de Internet para adolescentes. Año y medio. ¿Cuáles fueron nuestros descubrimientos? El primer descubrimiento es que el lugar más pasivo donde los adolescentes no pueden jugar en Internet es en la escuela. En la escuela solo aprenden. Y a mí me dio mucha tristeza –porque el nacionalismo de los mexicanos ha sido importante en la historia de América Latina– ver que les enseñaban con una cartilla de Microsoft y al final les daban un diploma firmado por Bill Gates, y eso me pareció muy poco nacionalista y me entristeció bastante. Pero lo malo no es que fuera eso, sino que era una cosa direccionada hacia un tipo de uso de Internet.
En la casa hay un poquito más de libertad cuando los niños y los adolescentes están solos –y si están solo no hay problemas–, y hay más libertad cuando está con amigos. Los papás están nerviosísimos con la pornografía. Me perdonan, pero yo pienso que quienes tienen más obsesión por la pornografía son los adultos; más que los niños, que los adolescentes, pero proyectamos evidentemente nuestras pesadillas a nuestros hijos. Pero allí había un poquito más de libertad, podían jugar un poquito más.
“¿Cuándo se jodió Occidente? Cuando se separó el trabajo del juego”
El lugar donde realmente los adolescentes creaban en Internet era en los cybercafés. Hacían las tareas en equipo y jugaban a la vez, las dos cosas. Porque si hay algo que rebela Internet es dónde termina el trabajo y empieza el juego. A Ulrico Beck, el sociólogo alemán que se hizo famoso son su libro La sociedad del riesgo, yo lo oí en Barcelona en el Foro Mundial de las Culturas hacer esta pregunta ante 2 000 personas: “¿Cuándo se jodió Occidente? La lanzó en alemán pero el traductor era un latinoamericano que hizo esa genial traducción del castellano de las mayorías, que no están en España sino en América Latina. Y Beck se respondió: “Cuando se separó el trabajo del juego”. Los niños solo aprenden jugando. Cuando está en el kinder aprenden con todo el cuerpo, con su sensibilidad, que es la forma estética básica, que es el desarrollo de su sensibilidades, de su saber, ver, oír, tocar…, pero un día, ¡pam!, ahora se acabó el juego, se ponen serios; ahora empieza de veras la escuela, y el juego es para el recreo que es de media hora a lo largo de toda una mañana. ¡Ahí se jodió Occidente!
Lo que quiero decir es que Internet es emancipador en la medida en que lo tomamos como un juego y el juego es colectivo. Claro, hay solitarios, pero eso es para anglosajones que se pueden pasar ocho horas en un pub delante de una jarra de cerveza resolviendo el universo-mundo. Los latinoamericanos necesitamos estar juntos para disfrutar la vida, gracias a Dios.
Entonces yo creo que aquí hay una clave, eso que los artistas plásticos que en Internet bajan el peso de sus imágenes para que quien entre juegue, no solo lo vea, sino que deje su marcha, sus huellas, que es jugar. Yo creo que ahí está una de las dimensiones más emancipadoras de las nuevas tecnologías. Se los digo por mi hijo que está estudiando Matemática. El creó un pequeño cineclub, porque en Colombia, tanto como en América Latina, quienes deciden el cine que vemos son los gringos. ¿Ustedes saben que el cine brasileño que ven los argentinos y el cine argentino que ven los brasileños lo  deciden en Hollywood también? ¡Y llevamos 20 años de Mercosur!
Seamos serios, porque hay que ser serios. ¡Cómo es posible esto! Como es posible –y aparentemente me estoy saliendo del tema-que en la pelea entre Argentina y Uruguay por las papeleras del Río de la Plata pusieran de mediador al Rey de España ¡por favor! O sea, el Mercosur no tiene un milímetro de política, ¿no se dan cuenta? Hoy en estos tiempos dos países latinoamericanos que, además, llevan 20 años de un tratado de libre comercio, no han sido capaces de meterle la menor dimensión política y tienen que llamar a esa figura anacrónica que no tienen nada que ver con nuestro mundo latinoamericano. ¿Eso qué es? ¿No se jodió América Latina? Mis amigos paraguayos me dicen: óigame, la única carretera que se ha construido para comunicar un poquito mejor a este país que está aislado, rodeado por los grandes Brasil y Argentina, ha sido hecha por empresarios. Mercosur no ha sido capaz de comunicar mejor a Paraguay con Brasil y con Argentina. No nos engañemos
Integración de América Latina, agendas de país

¿Por qué junto estas dos cosas y el juego? ¿Cómo pensar una integración de América Latina si lo único que circula entre nosotros son las telenovelas? No circulan nuestras historias de país, nuestros documentales, nuestros debates…, cuando tenemos toda la posibilidad, porque las redes lo permiten, y nos permitirán una televisión pública. Repito lo de antes: no vamos a acabar con la televisión comercial, pero podemos crear televisión pública, podemos crear economías a escala. Yo hice un estudio con amigos para juntos, televisión pública nacional, televisión pública, regional y televisiones públicas locales y televisiones comunitarias, hacer una televisión donde cupiera el país, pero ni siquiera el Polo Democrático… Nosotros logramos llevar al Congreso una pequeña ley para crear la red nacional de televisiones públicas con nuestra idea, muy seria; un estudio mediante el cual íbamos a producir la mitad, el otro 50% íbamos a comprar lo mejor del mundo empezando por América Latina, y no telenovelas (yo estuve 10 años investigando telenovelas, yo sé lo que hablo). Pero les dije: esto es clave, podemos coproducir televisión pública; los costeños, los vallunos, los santanderinos podríamos tejer el país; pero ni siquiera la izquierda se dignó a leer el documento que pasamos al Senado.
Lo único que no es mestizo en América Latina es la política.